Pinches revoltosos
“Ustedes quieren todo gratis”
“Ustedes quieren todo gratis” Pues sí, y eso ¿Qué tiene de malo?
Imagínate una sociedad capaz de aportar todo lo necesario y básico a sus integrantes, de manera tal que el dinero no signifique nada.
Que trabajes por gusto, y por nada más que eso. Imagínate que no tuvieras que levantarte temprano a menos que fuera para un proyecto emocionante.
¿Qué eres? ¿Qué quieres? Todo la vida para ti, para encontrarte y disfrutarte y abrazar a tus hijxs y leer o ver o hacer toda la tarde. Los policías no robarían, ¿Para qué?
Imagínate no tener que elegir entre comprarte nada, porque el dinero no vale nada, porque tienes lo que necesitas y sin problemas ni prejuicios. Y no es holgazanería, después de no tener nada que hacer estoy segura que todos y todas haríamos lo que verdaderamente nos gusta, nada más por hacerlo, por darle significado a nuestras vidas.
No que ahora el significa es el dinero, el dinero es la ocupación, y el querer todo gratis (con “todo” entendemos que son nuestros requerimientos humanos básicos) nos hace personas vagas y mediocres.
“No mijo, chínguele” y pasarán mis primeros treinta años, tal vez con suerte pasen otros treinta, y seguiré chingándole y habré vivido demasiado tiempo dando dinero por esas cosas básicas que quería gratis, y en otro lado, una mujer igual a mi, gracias a muchas como yo, no tiene todo gratis pero vive exactamente así, se levanta todos los días, no se preocupa por hacer nada que no sea exactamente lo que ella quiere y se acabó, no trabajará jamás ni le importa el dinero, porque tiene mucho, demasiado, aunque jamás se esforzó.
¿Quien soy? ¿Que quiero? Se pregunta y se vuelve cantante, actriz, chef, influencer, o decide hacer una carrera universitaria en línea, o decide ser un ejemplo a seguir y se compra seguidores. Y así.
Por eso digo, que sí, que si quiero todo gratis, que hay mucho más vida en un domingo sin salir de casa que en un lunesmartesmiercolesjuevesviernes jugándome la suerte en la calle, que si un carro se atraviesa, que si una gripe mutada me entra por la nariz, que si un viejo me lleva, que si un sismo, que si una desgracia de esas que siempre pasan dejan desamparadas a mis hijas.
“Ustedes quieren todo gratis”, escupe una señora en mi cara, pues sí, si quiero todo gratis, es más, lo exijo. ¿Qué hay de malo en querer vivir?
Esto es solo una simulación, lo que hacemos en nuestro rato libre.
La vida es eso que pasa cuando no somos productivos para alguien más. Ni siquiera trabajar es gratis, nos cuesta tiempo. Hay mucho más sentido en mi cuerpo adormecido bajo las sábanas que en mis piernas temblando de frio mientras espero el transporte.
Y soy afortunada en trabajar para algo que, de hecho, se me facilita y me gusta, porque algunas veces ni eso. Y personalmente, ya que ni siquiera pedí venir al mundo, lo mínimo que deberían es darme lo básico para tolerar sus estúpidas y vacías frases carentes de sentido humano, que no hay absolutamente nada de malo en querer lo justo para vivir, ni absolutamente nada de bueno en que se nos cobre media vida por obtenerlo. Jódanse.
